FILOSOFÍA SAPIENCIAL

“La escuela del filósofo, señores, es un hospital: no habéis de salir contentos, sino dolientes; pues no vais sanos, sino el uno con una luxación de hombro; otro, con un absceso; otro, con una fístula; otro, con dolor de cabeza. Entonces yo me siento y os digo unas reflexioncillas y unas maximitas para que vosotros salgáis alabándome: el uno, llevando el hombro tal como lo trajo; el otro, con la cabeza igual; el otro, con su fístula; el otro, con su absceso. Así que ¿para eso dejan su tierra los jóvenes y abandonan a sus padres, a sus amigos, a sus parientes y su hacienda, para decirte a ti ‘¡bravo!’ cuando pronuncias tu maximita? ¿Eso hacía Sócrates, eso hacía Zenón, eso hacía Cleantes?” (Epicteto: Disertaciones por Arriano)


EL VERDADERO IDEAL DEL FILÓSOFO

“Desde hace mucho tiempo, una Idea latente de la filosofía ha estado presente entre los hombres. Pero no la han comprendido, o la han considerado una mera contribución a la erudición. Si acudimos a los antiguos filósofos griegos, como Epicuro, Zenón, Sócrates, etc., descubrimos que el objeto final de su ciencia fue el destino del ser humano y los medios para alcanzarlo. Se mantuvieron pues mucho más fieles a la verdadera Idea del filósofo que lo que ha sucedido en los tiempos modernos, en los que hayamos al filósofo sólo como un ‘técnico de la razón’” (Immanuel Kant: Vorlesungen über die philosophische Encyclopädie)