MÓNICA CAVALLÉ | La sabiduría recobrada. Filosofía como terapia.
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La sabiduría recobrada. Filosofía como terapia.

la sabiduría recobrada

Madrid, Oberón (Grupo Anaya), 2002 / Madrid, Martínez Roca (Grupo Planeta), 2006 / Barcelona, Kairós, 2011

 

Reseña bibliográfica publicada en la revista Viveka, nº 52, 2003:

“Hace meses vio la luz el libro La sabiduría recobrada —subtitulada Filosofía como terapia— escrito por Mónica Cavallé Cruz y editado por Oberón (Grupo Anaya). La obra está estructurada en dos partes claramente diferenciadas, pero, a su vez, íntimamente unidas entre sí. En la primera de ellas, La sabiduría silenciada, la autora pone de manifiesto el errado camino que siguió buena parte de la Filosofía occidental desde el momento en que disoció pensamiento y vida, conocimiento y transformación, y dejó de ser una expresión de la Vida para limitarse a especular sobre ella. La tesis que la autora plantea en las primeras páginas apunta al desvío protagonizado por la Filosofía con relación a lo que la ésta quiso ser en sus inicios: el arte por excelencia de la vida. Este desvío ocasionó que en Occidente quedara en gran medida eclipsada la filosofía originaria de naturaleza sapiencial —la que, en cambio, nunca ha dejado de tener un máximo protagonismo en las culturas orientales—. La Filosofía así reducida a ejercicio teórico y especulativo, que en el peor de los casos llega a convertirse —en palabras de Mónica Cavallé— en un mero “juego de salón”, parece haber olvidado lo que era nítido para el pensamiento de los primeros filósofos de Occidente: que sólo el hombre transformado, comprometido con la verdad a través del compromiso con su veracidad —entendida como armonía entre su ser pensamientos, palabras y obras—, puede tener una mirada limpia y penetrante y acceder a un conocimiento profundo y cierto de la realidad.

La autora pone al descubierto el origen y las consecuencias de este divorcio entre Filosofía y Vida, trenzando su reflexión con palabras de pensadores como Heráclito, Marco Aurelio, Séneca, Epicteto, Kierkeggard, Nietzsche, R. W. Emerson, Simone Weil, etc., a los que considera honrosas excepciones a esa limitadora separación característica de nuestra cultura.

La segunda parte del libro, denominada La filosofía perenne: claves para la transformación, nos introduce de lleno en las más lúcidas expresiones de esa sabiduría genuina que algunos pensadores del siglo veinte han denominado Filosofía Perenne. Ilustrando sus reflexiones con palabras de los pensadores nombrados y de sabios orientales como Lao Tzu, Chuang Tzu, Nisargadatta, J. Krishnamurti, etc., Mónica Cavallé pone de manifiesto cómo, a pesar de ropajes temporales y culturales diferentes, los pensadores que nunca han disociado saber y ser se hermanan en sus intuiciones profundas y habitan un mismo espacio interior. La autora acota, con gran acierto, los horizontes de esta Filosofía Perenne, dando claves prácticas que evidencian el potencial de la misma para iluminar de manera operativa nuestra vida cotidiana.

Esta otra forma de vivir la Filosofía —o mejor, de vivirse en la Filosofía y a través de ella—, que ha seguido viva tanto en Occidente como en Oriente, como evidencian los pensadores intemporales a los que la autora hace referencia, permite que las divergencias y complejidades aparentes de la historia del pensamiento no nos oculten la visión de lo que ha sido un hilo conductor esencial y vivencial de la misma: el que constituye esa singular sabiduría común a todos los tiempos y lugares.

La presente obra nos invita a vivir lo que de transformador hay en esa Filosofía originaria —que la autora prefiere denominar Sabiduría—; nos invita a la aventura que más merece ser vivida: la del conocimiento propio o indagación en el Sí mismo, que constituye el núcleo de la Sabiduría perenne, y que da nombre a un sub-apartado de la segunda sección del libro —“Conócete a ti mismo”— que es, a mi juicio, es el eje vertebrador del mismo.

El libro resulta de lo más genuino pues fácilmente se advierte en su lectura que no supone un mero despliegue teórico más o menos interesante de ideas, sino que se nos da todo ello envuelto en el aroma de la vivencia real desde la que sus páginas toman forma.

La obra que reseño me parece, en suma, del mayor interés. Es, sin duda, una útil herramienta para el lector que —a buen seguro— mirará con nuevos ojos la historia del pensamiento y descubrirá en ella nuevas fuentes de inspiración, y que, sobre todo, verá el modo de llevar a la práctica en su vida cotidiana lo que en el libro se expone. No defraudará a quien se adentre en él con la mirada libre de prejuicios y dispuesto a zambullirse en la más importante aventura: la de virar la mirada hacia dentro, hacia Sí mismo, en y desde la Filosofía, único modo de llevar a cabo, hoy como ayer, lo que esta última quiso ser originariamente: amor a la Sabiduría”.