Pluralidad de la práctica filosófica

Los problemas de la existencia tienen un componente filosófico latente: atañen a cuestiones de significado y no a meras cuestiones factuales o técnicas. La gran mayoría de las personas —no sólo unos pocos— puede beneficiarse de los frutos del diálogo filosófico. El diálogo filosófico puede ayudar a estas personas de forma concreta y efectiva: puede determinar una diferencia decisiva en su modo de vivir.

Así resume Tim LeBon los supuestos que comparten todos los filósofos asesores. Más allá de este mínimo común, su enfoques y procedimientos son plurales. Entre ellos cabe encontrar todas las sensibilidades filosóficas posibles. No existen unos presupuestos filosóficos comunes que compartan todos los asesores, ni tampoco un método común —si bien, todos se remiten al paradigma metodológico de la mayéutica socrática—. Todo indica que, con el tiempo, se desarrollarán distintas líneas y escuelas de práctica filosófica claramente diferenciadas. Lo que expogo en estas páginas se corresponde, por tanto, con mi personal visión de esta práctica, en la que no se tienen por qué reconocer otros orientadores.